sin REGOmello
¿Te van los retos? ¿Cuántos CD's has comprado antes de ser grabados? Qué me dices... ¿que éste será el primero? Bienvenido, entonces, a la comunidad de sin REGOmello. Pasa. Entra. Ya puedes quitarte el abrigo y ponerte cómodo. ¿Sabes que llevamos casi 100 ventas? Conviértete en REGOfunder :)
viernes, 6 de abril de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Capítulo 3. "PUSHING".
Hay que ver cómo es la vida de cabezota. Si te empuja, siempre es hacia arriba.
Salíamos de fiesta. En la Barceloneta las calles estaban engalanadas. Había pequeñas orquestas tocando en cada esquina. Después de unas cuantas cervezas, acabamos bailando pasodobles en la c/ San Ramón.
En el escenario, una pequeña orquesta entrañable. Me acerqué
a “chafardear” a primera fila, como siempre hago, para ver con qué equipo sonorizaban, si tocaban los músicos o era enlatado, y muchas otras fricadas que
me entretienen en los directos. Pero no pude llegar delante. Había un corro de
gente que rodeaba a un tipo que bailaba en primera fila. Parecía un niño, por
su estatura. No se le veía la cara, pero era evidente que todos los del círculo
le miraban, entusiasmados, y bailoteaban con él.
Me acerqué un poco más. Cuando alcancé a verle se me cayó
la mandíbula al suelo. Era un hombre de unos 60 años. Vestía una camisa azul clarito,
medio abierta. Delgado de complexión y pelo blanco. El bandido bailaba como
nadie sentado en su silla de ruedas. Sus piernas llegaban hasta las rodillas.
Cómo giraba. Cómo mantenía el equilibrio al ritmo de la música. Con qué
facilidad cambiaba de derecha a izquierda. Cómo gozaba. Pensé que era el que
mejor bailaba de todos nosotros.
La Barceloneta siempre me ha parecido un barrio vivo. Aquel
día me lo pareció aún más. Sentía un gran poder en aquel hombre. Me despertaba
un profundo respeto su fuerza. Su baile se me antojaba a la potencia brutal que
acumula el agua de un pantano que, de tanta intensidad, acaba por romper la
presa. Como las contracciones del parto, en las que tu cuerpo se rompe, se
expande dolorosamente, se desquebraja para que otra vida salga disparada. Como
un géiser incontrolado que se escapa ansioso por tocar el cielo.
O aún mejor, como aquellas gotas silenciosas de agua suave,
que van calando poco a poco, mojando la tierra árida, capa a capa, empapando
irremisiblemente todo lo que encuentran a su paso.
Aquel pedazo de cacho de hombre bailando sobre sus dos
ruedas, riéndose del mundo, disfrutando, me parecía el empujón de la vida, que
desde abajo, te apretuja contra el cielo, quieras o no quieras.
“Que no quepo!” le dices tú.
“¡Que sí que cabes, hombreya!” te grita ella, la Vida, con
cara de pocos amigos “¿No lo ves? Tira p’arriba, pa’ tu sitio… ” y sigue
empujándote como si quisiera meter un camello por el ojo de una aguja. Y sin
dejar de empujar a conciencia, añade vacilona:
“No te preocupes, tengo todo el tiempo del mundo”.
PUSHING
He’s sitting there
In front of me.
He can not walk but
he’s dancing so free, so free.
Behind the door,
Behind the pain
There is a place
where life is pushing.
THE LIFE IS PUSHING
EVERY DAY, EVERY
NIGHT.
I HEAR YOUR VOICE,
I HEAR YOU ALWAYS.
I HEAR YOUR VOICE
THE ANSWER IS IN
MY CHOICE.
No puede andar,
No puede correr
Pero bailando es el
puto rey.
Más allá
De la puerta del
dolor
Hay un rincón donde
la vida empuja.
LA VIDA EMPUJA ARRIBA
LA VIDA EMPUJA FUERTE
LA VIDA TE SACA A
FLOTE
LA VIDA TE DA LA
SUERTE
MÁS ALLÁ DEL DOLOR,
DEL VACÍO DEL CORAZÓN
I HEAR YOUR VOICE,
I HEAR YOU ALWAYS.
I HEAR YOUR VOICE
THE ANSWER IS IN
MY CHOICE.
Por aquel entonces, al escribir esta letra, sentía que a
pesar de las dificultades la Vida en mayúsculas siempre traspasa más allá de
las circunstancias dolorosas, porque sólo veía vida fuera del dolor. Hoy diría
que los dolores y las penas son una expresión más de la vida, y que son agua y
presa a la vez. Porque la noche es hermana de la mañana. Y porque, como dicen
algunos, la felicidad no es ni fácil ni difícil. Es una decisión.
martes, 6 de marzo de 2012
Grabando
Cuando algo te sirve para respirar y seguir vivo,
encapsularlo en una forma artística tiene su guasa. Es curioso, si més no.
Aún así, llamémoslas canciones.
Este fin de semana, cinco personas, con sus manitas y sus pies, sus ojos y sus
oídos, sus cabezas pensantes y sus corazones sintientes, sus pasados y sus
futuros, nos hemos metido en el precioso estudio de La casa murada a dar una
forma musical a pensamientos y sentimientos antiguos. A vestirlos con un traje.
Cinco músicos con sus cinco vidas.
Diez canciones, de diez momentos vitales diferentes. Y las
hemos tocado y grabado, en 48 horas. Todas juntas. Intenso. Agotador.
Interesante y gustoso.
Ellas, las canciones, se miraban las unas a las otras, como si estuvieran en la cola del médico, con tanto
recelo como eran capaces. Ni se reconocían. ¿Tú eres la que cantaba el coro?
Sí. ¿Y tú la de aquel amante que nunca existió? ¿Yo? No, el mío si que existió.
El fantasma es el de ésta. Oye, que fantasma lo serás tú y tus cursilerías,
balada de tres al cuarto.
Mientras ellas se acostumbraban a las distancias cortas que
van a tener que compartir durante años en el mismo circulito editado, o en la
misma “spotylista”, los cinco músicos
también estudiábamos, sin querer, nuestros mapas personales. Nos
aceptábamos antes de vernos, ya nos queríamos de entrada, decididos a que aquel
gran hermano sin cámaras resultara la más exitosa de las experiencias.
Un sevillano. Tres catalanes. Una almeriense. Desde los años
de amistad y de directos precipitados, hasta los tema por estrenar, escuchados
por primera vez. Hacer música debe de ser eso. Mirarse un poquito pa' dentro y
juntarse con otros. Y hacer una foto del momento. Como dirían ellos (mi primo
Morta también) tan sólo una versión de los temas, que si los grabaras la semana
que viene resultaría otra bien distinta.Y disfrutar, por supuesto, que para eso estamos vivos.
Enric tocó las canciones que conocía desde hace tantos años. Las
re-tocó, y las engrandeció, com sempre.
Con el cariño del amigo y con la sabiduría del músico. Y con la ilusión
traducida no sólo en líneas melódicas, sino también en horas extras, en
criterio y en buena compañía (y en renuncias que desde aquí ya agradezco, justo
este finde…).
Xavi, aparte de tocarlas, se las había mirado, mimado y re-formulado durante
muchas horas previas. Se las hizo suyas y les habló al oído, a cada una, para
que se sintieran agustito, la una al lado de la otra. Les dio forma y contexto. Y
las tocó como nunca. Y me repetía una y otra vez, con cariño y contundencia
“imagínatelas todas juntas, anda…”.
Joaquín llegó el viernes de Sevilla, y se quedó hasta el
lunes. Guitarra potente. Violín precioso y preciso. Y a la vez, una positivísima actitud que le sacaba punta a todos los lápices ("¡venga gente, actitud!" nos jaleaba desde su pecera una y otra vez). Años de carretera, que
tanto afinan un acorde o crean un buen final, como ponen una cara amable cuando
hace falta salir de la intensidad de muchas horas de estudio. Qué bueno y qué fácil
a la vez. Como los grandes, pasa dejándolo todo mejor, más bien puestecito en
su sitio y ordenado, sin casi levantar polvo.
Jordi es un buen bajista. Con todo lo que eso comporta.
Llega puntual. Toca con una elegancia y un gruve que tira patrás. Sin casi
hacer ruido recoge su ampli. Y hasta mañana. Otro, que si te despistas, pasa
desapercibido. Bueno, suerte que cuando le escuchas la maestría cae por su
propio peso.
Jesús nos grababa. Y nos animaba. Y nos ayudaba. Y todo lo
que podía hacer, lo hacía. Nos acogía en su casa-estudio, y estuvo mucho rato
hablando del “buen rollo” que transmitía lo que tocábamos. Así, es fácil
sentirse a gusto.
Y allí estábais todos los demás. Los REGOFUNDERS, los
primeros de la lista. Haciendo sonar vuestro apoyo previo y vuestra energía ¡Os
aseguro que llegó! Incluso apareció el domingo una súper comitiva representante
que nos subió la energía 10 puntos. Gracias a ellas son las fotos que iréis
viendo poco a poco.
Catacocha
Gratuïtat
Y qué le voy a hacer
Father
No para de llover
Pushing
No te salves
Paula
Sin regomello
Las sabanitas (qué versión, my god!)
Ale pues. El parto ya se dio. Un niño precioso de 10
canciones en las que aún faltan las voces.
¡Seguimos con la crianza!
lunes, 5 de marzo de 2012
Primeres fotos de la gravació
El Jordi al baix mentre la Sonia entona, és primera hora del matí...
L'Enric al piano, tecles i tecles que acompanyen melodies.
Dins del box del Joaquín, el Xavi i la Sonia apunten la guitarra.
Escoltant amb atenció la gravació per pulir detallets.
Part del Regostaff i afiliats... concentrant-se?
Ja és de nit... y no puidor más! Atenció a la fletxa...
viernes, 2 de marzo de 2012
Avui comença la gravació
Doncs sí, ja ha començat la segona part de l'aventura: aquest matí la Sonia ha fugit de Barcelona amb rumb a Banyeres del Penedès, a Tarragona, per posar fil a l'agulla del RegoCD. Des d'avui i fins diumenge es començaran a gravar les guitarres, percussió, els vents i el piano que conformaran la base de les cançons, en un estudi molt peculiar: la Casamurada, una masia del segle XIII equipada amb un complet estudi de gravació. Aquests dies difícilment la jefa tindrà massa temps per dedicar-se escriure res al blog, però reserveu-vos una estona el dilluns perquè penjarem fotos de la gravació...
Sobre la qüestió dels REGOfunders, hem estat pensant que potser val la pena allargar una temporadeta més la campanya de recollida de finançament per a gravar el CD :) Tot i que ja som més de 50 persones, econòmicament parlant, aniria bé congregar un xiiiiiiiiiiiiic més de suport. Així que si encara no ho has fet, va: fes la transferència dels teus 15 eurillus al número de CC 2013-0748-29-0200614864 (Caixa Catalunya) i converteix-te en un nou REGOfunder!
sábado, 25 de febrero de 2012
¡REGOfunder, los productores ya ultiman detalles de tu CD!
Xavi Reija, Sonia Moreno y Enric Giné, el jueves en Tasso.
Y entonces, los tres productores se reunieron para ultimar detalles. Xavi nos propuso el jueves algunos cambios de acordes y de estructuras. El No te salves tiene una entrada en el estribillo mucho más elegante. El Catacocha ha pasado a ser "la canción del buen rollito". El Pushing se ha simplificado un pelín, a pesar de ser un tema denso donde los haya a nivel armónico. Y el No para de llover continúa, allí, en su rincón de la intimidad, él solico, sonando una vez, y otra, y otra, y otra...
Ay, que ya duele un poco...
Es como un pequeño malestar, aquí, en la boca del estómago.
En algunos días me temo que llegarán las primeras contracciones.
El parto está cerca...
jueves, 16 de febrero de 2012
Capítulo 2. "FATHER". Los nódulos de una maestra que quiere cantar.
Primera estrofa del tema:
I give my voice to
the Father
Oh Lord, you know, I
have something to say.
Take my song, take
all of me.
Take my whispers,
take my fears
Living on, every day.
In the night I’m so
lonely.
At the cross I have
nothing to say.
In my life I feel
crying alone, sometimes.
I need your hug to
feel at home.
Es esta voz que no
calla.
Rota y sin luz no se
deja vencer.
Es la canción que
pongo ante ti.
Es la vida, son las
dudas,
Lo que soy, lo que
doy
Es poco ya sé.
Sola aquí
Con la noche y sus
silencios
Qué decir
Ante tanta cruz,
señor.
Si la vida es un
grito que se ahora.
Abrázame, dime quién
soy.
Ha llovido mucho desde entonces. Estaba cansada de buscar solución a mis problemas de voz.
Durante muchos años, como maestra en activo, los lunes entraba a las 9 de la
mañana en clase, con una voz más o menos sana, y los viernes, literalmente, no
podía hablar. La sensación de angustia de los jueves por la tarde, cuando veías
que aún quedaba un día de clase y que no había más sonido en ti, era
desoladora. La voz rota y sin luz sonaba, como podía, en los ensayos de IRAY
(ais… qué musas! Quants orígens i coses viscudes per primer cop!). La voz, a
pesar de estar velada, no se dejaba vencer. Quería más.
Y eso, semana tras semana, abonaba la idea de que no había solución, de que cada vez iba a ir a peor, de que nunca mejoraría. Era realmente un grito que se ahogaba.
En la escuela donde trabajaba (mi cole de toda la vida) me dijeron que si cogía la baja por unos nódulos no me volverían a contratar. Así que me ayudaron a ir gestando el nódulo que más tarde me operarían. Desde aquí les agradezco la intransigencia (yo tenía 24 años), porque gracias a ese quiste pseudo-seroso y la dura rehabilitación comenzó un proceso de aprendizaje sobre la voz, el cuerpo, la anatomía, la persona, la emoción, las relaciones… ¡Madre mía, lo que me hubiera perdido si me hubieran dejado descansar! –no es para nada irónico, aunque hasta a mí me suene a “rintintín”, porque en el fondo fui yo misma la que no me permití el descanso que necesitaba.
No sé cuántas puertas he tocado buscando la pócima mágica. ¿Profes de canto? Todos. Y de todos los estilos. Gloria Denicola. Dani Alonso. Susanna Doménech. Ingrid Ustrell del conservatori de Badalona. Escuela Eòlia. Ángela Cervantes. Emmanuel Djob. Y paro.
Cuando llegué al primer seminario de Voice Craft vi el cielo abierto: ¡Bien! ¡Alguien que me habla de la anatomía de la voz, y no de pajaritos y nubes rosas! Helen Rowson, una vez más, fue un punto de inflexión importante.
Hay una anécdota curiosa. Yo fui al seminario con el diagnóstico de que mis nódulos se habían vuelto a reproducir después de la operación. La revisión de 6 meses atrás así lo había corroborado. O sea, estaba desesperada. Sin saber dónde acudir.
Durante una audición individual con Paul Farrington, como parte del curso, me escuchó cantar, me ancló la musculatura de la espalda ante todo el auditorio (traducido, me empujó por detrás mientras cantaba y me hizo la vida imposible muscularmente, hasta que dejé de cantar sólo con mis neuronas y pasé a cantar también con mis riñones). Y después me dijo: no escucho tus nódulos. Yo pensé que me animaba. O que se equivocaba. O las dos cosas. A los 15 días la foniatra me confirmaban que ya se habían ido. Oh yeah…
El trabajo con Sandra Ortega durante dos años me ofreció la continuidad que necesitaba. Me desatascó, vocal y emocionalmente. Y me dio alas para seguir caminando yo sola.
Cuando alguien viene a casa, para hacer clase individual de VOZ Y CUERPO, y tiene dificultades para cantar, no puedo evitar pensar en lo que esa persona realmente necesita. Muchas veces, no es cantar, o hacerlo mejor. Quizás es tener una hora para escucharse a sí misma. Para entrar en contacto con su ritmo. Para hablar más. O para descubrir el silencio. En todo caso, me centro en su demanda, y disfruto del lujo de estar trabajando para alguien que busca dentro suyo, y te brinda el honor de acompañarla en un trocito del camino.
Agradecimientos por la letra:
Súper Mon de Gospel Train! Tu no et deus recordar, però un dia que dinàvem a un tros de gespa de la ciutat (Jardinets de Gràcia? Ciutadella?) jo estava acabant la lletra en anglès, i et vaig consultar paraules. Te la vaig cantar, i em vas ajudar un xic. Els “whispers” i les “fears” de la primera estrofa sempre em recorden a tu, perquè tu me les vas proposar. Gràcies bonica!
Súper Oscar Mateos. Potser tampoc te’n recordes… Twocats a Llinars enregistra el Father per a un CD de Kairoi. La lletra en castellà estava tota feta, però jo encara no havia trobat la última frase. Jo vaig dir: aquí diu “abrázame”, però després no sé què diu. I tu vas dir “dime quién soy”. I mira, fins avui! Gràcies nen!
- - - - - - - - - - - -
Y en el capítulo 3...
Y en el capítulo 3...
¿cómo surgió la canción?
¡no se lo pierda! ¡quizás su nombre salga en pantalla!
martes, 14 de febrero de 2012
Compte enrere per ser un REGOfunder: màxim 2 de març!
Tic-tac! Vols ser un REGOfunder però no acabes de trobar el moment per fer-ho? Vols participar però fer la transferència roman entre mil coses pendents? Penses que pots convertir-te en REGOfunder qualsevol dia de l'any?! Doncs... Nunununununu... Aleeerta, que això té un compte enrere!
Si vols participar, la idea és que compris el teu CD de Sin Regomello abans de la gravació. Sí, sí, sí: abans. Perquè ser un REGOfunder només està a l'abast d'uns pocs escollits, -com tu! Ué!-, i només durant un cert període de temps. Sí, ho has sentit bé, -vaja, llegit bé-, només es pot ser REGOfunder fins el 2 de març del 2012! Això vol dir que només queden 17 dies perquè faci's l'ingrés, o li col·loquis 15 eurillos a la butxaca de la Sonia quan la vegis.
Si és que la idea de recollir els diners abans de la gravació, -no ho havíem explicat prou bé-, és justament poder fer la gravació sense haver de recórrer a préstecs bancaris, ni a d'altres deliciosos productes financers similars. L'objectiu és finançar la gravació amb la venda del CD abans de fer-lo, "vendre'l per avançat" a gent com tu que té la confiança per participar en una història així. Així reunirem el capital inicial per poder pagar el lloguer de l'estudi de gravació, als músics, la producció tècnica, la impremta...
Doncs apa, si vols ser un REGOfunder no ho deixis per més endavant i fes avui mateix la transferència de 15 €, -amb el teu nom com a concepte-, al número de CC 2013-0748-29-0200614864 (Catalunya Caixa).
T'hem dit gràcies, gràcies i gràcies, oi?
Doncs més: gràcies.
sábado, 11 de febrero de 2012
petició especial d'una REGOfunder
No para de llover
festival nunOff, 2009
al piano, Ismael Dueñas (mi primo "morta")
a la danza, Anna Agustí con la compañía aleatoria Sin Regomello
a la grabación creativa, Jordi Azategui ANDREI
a la autocrítica, Sonia Moreno
(¡qué fácil es ayudar a afinar a los demás, my god!)
jueves, 9 de febrero de 2012
Capítulo 1. "CÁNTAME LAS SABANITAS". Los orígenes.
Llevo tiempo escribiendo sobre las canciones y sus historias. Dudaba si incluír un libreto con el CD, explicando el origen de cada una. Como este espacio virtual es un lujo, me dispongo a ir desgranándolo poco a poco, por capítulos.
El primero no es un tema. Es el motor primero. La pregunta. El primer empujón. La necesidad vital. La experiencia oculta y preciosa, que me ha costado años sacar a la superficie. Se escondía en algunas sinapsis recónditas de mi hipocampo, seguramente...
(Gràcies,
Sussi, per fer-me pensar que les reflexions personals, i un xic
profundes, també tenen un lloc en aquest blog. Crec que fins que no vaig
rebre el teu e-mail no m'ho vaig permetre)
Yo era pequeña. Me sentaba en el suelo, entusiasmada, y mirándola desde abajo, y admirándola como sólo a ella podía hacerlo, le repetía la misma cosa una y otra vez: “¡Cántame las sabanitas, mamá!”.
Qué momento. Era mágico. Casi siempre pasaba en el lavabo. Yo en el suelo, y ella con la tapa bajada, usando la taza como si fuera el taburete de una de las grandes en su concierto más concurrido. Con una dignidad aplastante, se recolocaba en su asiento y preparaba su alma para cantarme, mientras acomodaba su cuerpo en el escenario.
No recuerdo cómo se lo preguntaba. Si insistía mucho o poco. Si se lo proponía antes o después de escondernos en el lavabo. Mi recuerdo es de un momento clandestino y único. Solamente para nosotras.
Las neuronas me han grabado a fuego el silencio que venía después de la demanda. Ella miraba hacia arriba. Y en un segundo se iba. Lejos. Se transportaba al lugar donde la música y ella eran una sola cosa. Cerraba los ojos y con cada respiración sus pómulos se volvían un poco más prominentes (¡aún no sabía lo que eran los resonadores!). Yo mantenía mis ojos clavados en su cara, expectante. Y deslumbrada. Cómo brillaba aquella musa. Estaba tan guapa cuando se preparaba para cantar…
Y entonces empezaba.
“Ay las sabanitas de mi cama
tienen compasión de mí
porque me ven por las noches,
¡ay! Acordándome de ti.
Ay Sonia de mi querer,
Ay Sonia de mi querer,
Ya se acabaron mis penas
Mañana te vuelvo a ver”
Yo sabía que el fandango acababa con la frase “contigo me
casaré”. Que renunciara a esa parte y me pusiera a mí como protagonista de la
historia aún me emocionaba más.
(…)
(…)
A veces pienso que he necesitado aprender tanto sobre la voz para paliar mi falta de valentía cantando. Mi madre era todo fuerza y todo entraña. Y digo era, no porque ya no lo sea, sinó porque ella misma se encabezona en asegurar que tiene nódulos y que ya no le sale la voz (¿me dejará algún día hacerle una clase?).
Su manera de cantar flamenco y copla es auténtica, de verdad. Como la de Ismael, mi padre adoptivo. (¡cómo canta el tío! ¡qué vozarrón! eso si que es "mordisco". Y además, no hay palo que se le resista...). Como la del tío Juan, que en paz descanse. Como la de la tita Angelita, que cada año, a pesar de estar “fónica” en fiestas, siempre salía por Marifé de Triana pa’ Navidad. Como la de la tía Concha de Vera. En ese ambiente, eran también indispensables, aunque no cantaran, el tío Bernardo con la zambomba, el abuelo Paco con la botella de Anís, el tío Eduardo mirándoselo todo, siempre sonriente, y la abuela Angelita preparando la carne de Toro.
Yo no sé cantar así. Perdí la capacidad de proyectar sin tener miedo al riesgo, hace muchos, muchos años. He reconstruído con el tiempo la potencia aproximada que mi voz debe de tener. Pero aún siento que es artificial. Y que estoy midiendo, y no emitiendo. Pienso más de lo que respiro. Ellos no eran nada artificiales. Cuando abrían la boca, salía la vida entera a bocajarro. Qué envidia sana, por dios…
(Estoy escuchando lo que, probablemente, Sylvia Kabelka prodría preguntar en este preciso instante de la narración: “¿Esa sensación te llevó a buscar? Qué suerte haberla tenido, ¿no?”, y concluiría con una sonrisa de oreja a oreja y una cara de entusiasmo irresistible).
En los fandangos de mi madre todo es anclaje en el cuerpo (como dirían los del Voice Craft ¡gracias, Helen Rowson, por tanta sabiduría!). Esa espalda está trabajando como si la embistiera por detrás toda la vida entera, de golpe. Y es que es así. Un fandango para mi madre, para mi familia, es una vida a escala, una pastilla de caldo avecrén comprimida en dos minutos de música. El resumen desde el silencio de antes del big bang hasta el día del juicio final. Ahí se da todo. Se llora todo. Se ríe todo. Es tan agrio como dulce. No hay puntos medios. Es blanco. Y es negro. Nada de grises.
Por ese fuego, por esa pasión, su tono muscular es arrebatador. Y de ahí sale una voz “que quita el sentío”. Que no le teme a los agudos. Básicamente porque a veces, ni los ve. Y si los ve y siente que no va a llegar a aquella nota que no había previsto con la misma amplitud vocal, nunca, nunca (¿dije nunca?), nunca tira atrás. ¿Falsete o algo parecido? “¡Amos enga ya!” Ni en broma. Antes se rompe un aritenoides (un cartílago que tira de las cuerdas), pero esa nota sale con toda la potencia. La de la cuerda gruesa, de la voz hablanda, del velt, de la voz de pecho, del "Ke" de Jorge Sirena y de Sandra Ortega, de las voces búlgaras o del grito del pastor de las montañas. Llámalo como quieras, pero en todo caso es probable que no nos cueste demasiado entender de lo que estamos hablando. De aquella actitud humana de tirar p’alante sin prever los daños colaterales. Del “Aquí estoy yo. ¿Pasa algo?” pa' lo bueno y pa' lo malo. En definitiva, como decían en el barrio “si hay que ir, se va, pero ir por ir es tontería”.
Con los años, encontré (¿busqué?) esa misma actitud vocal y musical a miles de quilómetros de distancia, pasado el charco, de la mano de una cultura bien lejana a la mía. Sería como lo que le pasa al protagonista del Alquimista de Paulo Coelho, que busca durante años un tesoro para darse cuenta de que siempre lo había tenido a mano.
Cada vez que veo a un afroamericano negro cantar gospel veo a mi madre. Y a mi padre Ismael. Y a mis tíos y tías, todos ellos de Almería. Y a los cantantes que escuchaban cuando yo era chiquitilla. Y a las coplistas que yo imitaba haciendo playback, con mi prima Gracia, en casa de la abuela Angelita.
En un taller con un coro encantador de Vilafranca del Penedès, conversábamos con su director sobre las similitudes y diferencias entre el gospel y el flamenco. Yo defendía que eran lo mismo. Él pensaba que eran muy diferentes. Ahora me doy cuenta de que yo no hablaba de música propiamente dicha, sino de esta actitud vital.
Estoy convencida de que es la experiencia emocional la que me lleva de la mano a trabajar como directora de coros ¿Qué puede ser, si no? Invito a cantar a otros, de la misma forma que le pedía las Sabanitas a mi madre. He necesitado aprender mucho, formarme vastamente y justificar mi demanda para que haya personas que quieran “cantarme”(i mai no us ho hauré agrait prou!). Pero intuyo que la actitud es la misma. Más allá de las notas, los tonos y las estructuras, sigo buscando, curiosa y entusiasmada, aquel lugar mágico en que la Pepa, mi madre, se perdía, cerraba los ojos y le daba la mano a la música para que la llevara de paseo, a volar con ella.
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